
Su nombre parece provenir de que están situadas aproximadamente al noroeste del casco antiguo y, por lo tanto, eran la entrada natural que comunicaba con los caminos que iban a Los Serranos (el camino real de Zaragoza, que confluía en este punto también con el camino real de Barcelona). No obstante, existe otra teoría que dice que pudo tomar el nombre de la principal familia que habitaba la calle homónima.
Es un gran referente de la ciudad de Valencia y uno de sus monumentos mejor conservados, debido a gran restauración que recibió hace muy pocos años. De la antigua muralla, que se ordenó derribar en 1865 por orden del gobernador de la provincia Cirilo Amorós, nada más quedan estas puertas y las Torres de Quart (del cual ya hablamos en el anterior post).

Pero volviendo a su historia, para la realización de estas torres, los jurados de Valencia encomendaron su construcción al maestro Pere Balaguer, quien se inspiró en otras puertas góticas de Cataluña, como la Puerta Real del Monasterio de Poblet, que se inspiraba en el estilo arquitectónico genovés.
Comenzaron las obras el 6 de abril de 1392 sobre los terrenos del anterior pórtico. La composición del grueso de los muros es de mampostería muy sólida, ya que su función principal era la de servir de fortificación. Posteriormente se revistió de paramentos de sillería de piedra caliza, procedente principalmente de Alginet (un pueblo muy cercano al mio situado a unos 35 km de Valencia), para darle el acabado suntuoso que requería la otra función de carácter representativo.

En fin prosigamos con su historia en 1397, casi terminadas las

Su uso principal durante mucho tiempo fue servir de defensa en cualquier asedio o eventual ataque a la ciudad, pero más generalmente se utilizaba para ceremonias y entradas oficiales de embajadores y de reyes, y se la consideraba (y aún se la considera) como la entrada principal de la ciudad, hoy día continúa usándose para la presentación de la fallas.
En 1586, después del incendio de la ciudad, las torres se reconvirtieron en prisión de nobles y caballeros, hasta el traslado de los presos al Convento de San Agustín en 1887. A partir de ese momento tuvo diversas utilidades hasta la actualidad, como servir ahora de museo o para diversos actos.

En 1871, el ayuntamiento decidió rellenar el foso situado ante las puertas, pero afectó a la visión y al aspecto de las puertas. Entre 1893 y 1914, la Real Academia de San Carlos, llevó a cabo una restauración dirigida por el escultor y académico José Aixá, bajo estas fotos podemos ver como volvieron a vaciar el foso dejándolo en su estado original, aunque para mi gusto hubiera preferido que estuviera lleno de agua, así sería mucho más realista.

En el año 2002 aproximadamente se limpió la piedra y la puerta quedó con su aspecto actual, como podéis ver en todas las fotos de éste post, el resultado ha sido espectacular, parece hasta nueva.
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Y para terminar y no por ello menos importante, he querido plasmar una de las vistas (en mi opinión) más bellas del casco antiguo de Valencia donde desde lo alto de las torres de Serranos podemos divisar el Micalet, otro monumento emblemático del cual valencia no sería lo mismo si él.
Ésta fue una de las fotos que más me gusto hacer de la excursión a la torres que hicimos Angel y yo.
Espero que os haya gustado los dos post de las Torres y animaros a que la visitéis.
Interesante segunda parte, las fotos preciosas, éste verano voy fijo, espero que me pase como a vosotros y que no me cueste nada, que la economía esta muuuu xunga!!1... XD
ResponderEliminarYo fuí hace 2 años y si que es verdad que desde que la reformaron toda es una delicia ir a verla, lástima que halla zonas cerradas a las que no puedas acceder.
ResponderEliminarHay que reconocer que es una chulada deambular por las Torres de Serrano... y subir hasta la bandera. :D
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